Estelar


yellow

Do you know
that color yellow
pale and light?

I know you do
porque así era
la raíz de tu pelo,
solar,
estelar.

Do you remember
the bright connection
that we had?

La pongo sobre mi pecho,
la hago aflorar.

It is soft and pure and rounded
like your eyes.
It is a warm pool of honey
full of stars.

IMAGEN: CRISSANTA

Tregua


Por encima del agua,
fresca.
El cabello a flote,
en aureola
malévola.

Por encima del agua,
hay vida.

Y descubrí,
llorando,
la tregua
(de dicha).

Por encima del agua
no es entrega.

Por debajo del agua
fui sirena.

Fui creyente de prodigios
amados,
regente de castillos
incendiados.

«Pero no sientas nostalgia
de brillos pasados».

Por encima del agua
no es entrega.

No es inmensa,
no es intensa,

pero es vida.

Es el resplandor en colores opacos,
la eterna sensación de no alcanzar algo.

Es la magia rara que aparece risas,
es la adoración al ritmo calculado,
es el sol amarillo contra mi brillo callado.

Es la belleza
del dolor
de la existencia.

Es el fulgor
de una vida
que se intenta.

Escena en dorados


EXT. ANFITEATRO DERRUIDO. LUZ DORADA

Música en la mente
hace eco en las paredes.
Figura femenina se pasea
por el centro de la arena.

Alza la voz
hacia la audiencia
imaginaria,
inexistente.

¿Dónde se hospeda
la violencia?
¿Dónde habita
luego de que sale
de la gente?

Cuando no puede volver al origen,
se aloja en la mente
de quien no comprende.

Como la música
recorre incesante
la psique,
así las imágenes
se reproducen
en un círculo constante
y creciente.

Porque cada suceso
trae consigo
una amenaza.

Cada acción en defensa,
una represalia tácita.

Y ya no se distingue
qué es verdad
y qué miente.

¿Qué es debilidad,
denunciar ante esta audiencia?

¿Qué es cobardía,
afrontar la escena
aunque nadie más la vea?

Figura femenina pausa,
levanta la vista:
miradas blancas
de falsos oyentes.

Figura femenina, quieta,
observa las gradas:
pulgares abajo muestran
las manos que se alzan.

¿El que pide crueldad
acaso ha rogado por piedad,
frente contra el piso?

¿El que pide no parar
hasta ver sangre
alguna vez ha tratado
de desangrarse a sí mismo?

¿El que pide perseguir
hasta el final
ha temido cada día
—de su vida—
el acecho del enemigo?

Figura femenina, en cuclillas,
traza letras en la tierra.

¿Que no conocen la historia
de la pecadora y la piedra?

Figura masculina aparece
en el centro de la arena.
Dobla una rodilla.
Observa, irreverente.

Identidad cualquiera,
universal, indiferente.

¿Acaso es cobardía
encarar a esta figura,
acusarla ante la audiencia,
afrontar el escenario?

¿Acaso esto es ojo por ojo,
diente por diente

o

es misericordia
completamente indulgente?

¿O es mitad de camino?
¿Quién es ahora la víctima?
¿Quién es el victimario?

Figura masculina calla,
desafío en la mirada.
Figura femenina traduce,
voz alterada.

¿Fue todo por mi bien?
¿Eres justo, bueno, amable?
¿Confías tu vida en ello?
¿Crees que eso va a salvarte?

¿Fue siempre por amor?
¿Se sentía incontrolable?
¿Fue solo un error,
nada que sea irreparable?

Figura femenina tiembla.
Con un gesto desvanece
gradas, jurado,
audiencia,
anfiteatro, manos,
pulgares.

Figura femenina habla,
enronquecida de rabia.

¿Acaso me corresponde
el juicio,
la condena,
el azote?

Mira las letras trazadas,
mira el pacto
y quién lo cumple.

¿Para quién es el perdón?
Para aquel que sufre.
¿Para quien, la clemencia?
Para aquel que colapsa.

¿Y quién muere de asfixia,
el que cae o el que ataca?

¿Para quién es la piedad?
¿A quién de los dos sana?

¿Para quién es el perdón?
¿A quién de los dos salva?

¿Cuánto estamos dispuestos a dar
a cambio de la paz?
¿Cuánto, a cambio de librar
el juicio,
el de verdad?

Figura femenina se acerca.
Figura masculina, quieta.

Siente mi piel ahora:
mi dedo contra tu cabeza.
Arrodíllate más,
recuerda el daño.

– – –

Siente mi alma ahora,
mi mano sobre tu cabeza.
Levántate en paz.
Intenta lo imposible:
repara el daño.

FUNDIDO A DORADOS

Conceptos (sueño)


Huí toda la noche. Por fin fui experta en atravesar ventanas entreabiertas, en deslizarme entre puertas entrecerradas.

En un punto subí la escalera de un rascacielos lujoso sobre una ciudad conocida. La gente con vestidos elegantes y portafolios brillantes conversaba animada. Los escalones eran totalmente transparentes, de extremo a extremo. Yo sentía que ascendía sobre el vacío. Corría sobre la nada, sobre calles y gente, sobre aire.

En la azotea, trataron de arrodillarnos y hacernos orar mirando en la dirección correcta, la que siempre dicen que hay que mirar cuando se reza. Pero yo corrí. Corrí pese a las armas apuntadas a mi cabeza.

Cuando llegué al juicio final, fui una simple espectadora de la escena. Los enviados separaban a unos de otros. Los que sí de los que no se salvarían. Un par de almas buscaban aún a Dios. Me enfoqué en ellas. En medio de los gritos, solo las vi a ellas. Alzaban sus manos y sus corazones, escudriñaban con ojos inútiles. Mas lo encontraron y se les abrió una puerta. Salieron del caos, escaparon a la condena.

Cuando llegué por fin a casa, no fue lo que esperaba. Metí la llave a la cerradura. Alguien bloqueó la entrada desde el otro lado. Oí mi propia voz preguntando quién era. Vi mi propio rostro cuando se entreabrió la puerta. Nos miramos las dos, la misma. Pero era una época distinta. Supe ahí que el tiempo es un engaño, que lo que se cree lineal no lo es, ya ha pasado. Es un círculo o una espiral o una forma que no me explico. Todo lo que es ya ha pasado.

El bien y el mal me parecieron martillos; y yo estaba aprendiendo a discernir cuando golpeaban. Deseaba: si pudiera dormir más podría descifrarlo, si pudiera seguir podría descifrarlo.

Fin del mundo (sueño)


Fotografía: Crissanta

Fotografía: Crissanta

Dormía y entonces desperté. Mi lecho era el mar. Allí flotaba. Cerca de mí estaban recostados una mujer, un hombre, un perro y yo, todos hacinados. Y así sucedía en todas partes.

Abrí los ojos y vi la luz de la luna bañando de resplandor el mar que era mi cama. Todo brillaba en destellos azules que se movían con el ligero oleaje.

Entonces salió el sol, al mismo tiempo que la luna. Los dos astros, uno cerca del otro, formando una pequeña diagonal: la aparición imposible.

Y el brillo se hizo cegador. Amarillos y azules deslumbraron mis ojos con su luz directa y su reflejo marino.

Y en mi mente sonaba a todo volumen una canción que decía:

There’s a gap in between
There’s a gap where we meet
Where I end and you begin

And I’m sorry for us
The dinosaurs roam the earth
The sky turns green
Where I end and you begin

Entonces me levanté. Y miré el fin del mundo sobre la que había sido mi ciudad. El mar eran las calles, las avenidas y todo camino. Los puentes antes elevados estaban a su nivel. Edificios iluminados aún formaban la línea del horizonte. Y yo avancé sobre las aguas hacia donde todos se dirigían, en medio del tumulto y la confusión.

Debía encontrar a Karen, mi hija. Ella no hablaba una sola palabra coherente, pero todos la comprendían. Todos la conocían. Todos la amaban. Era fuente de calma y belleza en medio del caos.

Había que ir a donde estaba y ponerla a salvo. No estaba sola, lo sabía, pero estaba sin mí.

I am up in the clouds
I am up in the clouds
And I can’t, and I can’t come down

I can watch but not take part
Where I end and where you start
Where you, you left me alone
You left me alone

Manteniendo el fuerte


Corazón roto,
alma quebrantada,
cuerpo violentado,
salud extraña.

Mente por fin clara
pero en batalla.

Solo el relámpago de unos ojos
me inquieta y me calma.
Sus recuerdos me traspasan,
dejan vacíos en el alma.

Y cada noche, cada mañana,
siempre, cada jornada.

No crisis.
No colapsos.
No manos que dañan.
No lenguas extrañas.
Solo llanto civilizado
o nada.

Eso es
lo que pasa.