Boy


I think I saw you
—boy—
through a tunnel,
through the ether.

And I was left speechless.

But I understood.

I was thinking of her;
her wrist tied to mine
with a string.

¿Would you accept
to be bound to me,
too?

My eyes were staring at the drops.
In front of me, the water, the wall,
and surrounding me, the mist
and the presence of everyone I love.

And there I saw you.

And I got it, boy,
that you are a soul.

Beau-ti-ful soul.

My lips were silenced,
my heart was struck.

I dreamt of you.
And I understood.

Fotografía: 'Kite on a finger' por Daniel Herd / CC BY

Fotografía: ‘Kite on a finger’ por Daniel Herd / CC BY

Saña


No importaban
cuando la vida era una interrogante
y un mirar obsesionado hacia la ventana.

Eran compañeras, afirmaciones de intenciones,
listones que acariciaba y atesoraba.

Sé que me oyeron explicar que eran necesarias.

Y en lugar de quedar calladas,
se arremolinan.

Pero no soporto más estar arrodillada;
la mano escudando los ojos para no ver la bala
cuando finalmente se dispare el arma.

Si no se disparó entonces,
¿por qué no dejo de soñarla?

Si ayer me dormí sonriendo
¿podríamos omitir esto;
este despertar oscurecido
estas maldiciones dañadas?

Si ayer me dormí sonriendo,
—pesadillas—
¿por qué se ensañan?

Azul marino, fieras (sueño)


Él y yo habíamos deambulado durante horas por ese viejo edificio: pasillos estrechos, elevadores descompuestos. Un hartazgo extremo me dominaba ya por completo.

Y entonces vimos la salida. Un amplio puente se abría hacia el exterior, prometiendo que a su fin, sería posible dominar con la vista la ciudad que había debajo, debajo del decadente castillo en el que estábamos.

Caminamos a través del puente. Yo admiraba la obra de arte que era el cielo. Enmarcado entre un par de montañas, se dividía en franjas el azul del cielo. Nubes oscuras arriba, azul marino debajo, azul claro cerca del borde del horizonte.

Sólo pensaba en correr hasta el final del puente, ver el cielo completo, ver el pueblo debajo…

Entonces una parvada de pájaros negros voló hacia nosotros, amenazante. Tratamos de evitarlos, escudando nuestros cuerpos tras los brazos.

Pero entonces oí un sonido que me heló la sangre, la preparación gutural de lo que sería un gruñido. Y entonces vi a las bestias: una cruza entre cerdos y caballos, salvajes, negros. Mostraban sus dientes afilados mientras corrían hacia nosotros.

Entramos al castillo para huir de ellos. Nos persiguieron allí, mordían mi carne. Pero pude ver los ojos de uno y vi que su naturaleza era dócil en el fondo, muy en el fondo.

Alguien dijo en voz alta una idea, y entonces yo rebusqué en mi bolso un frasco. Y puse en las fauces de cada uno una pastilla para dormir. Y todos descansaron.

Y todos descansamos.

Corredores, sangre, agua (sueño)


Por supuesto, volverían los sueños.

Ante mí, corredores débilmente iluminados. La luz sale de las puertas entreabiertas a los lados del largo y retorcido pasillo. No me interesa entrar en ellas; sólo quiero ir más adelante, hacia aquello que estoy buscando. Eso que me llama con sonido de agua y un olor a sangre que me golpea en la boca.

Alzo la cara y avanzo decidida en su busca. Junto a mí, alguien titubea y se queda al lado del camino, aterrorizada por los sonidos que salen de las puertas. Ella vacila pero yo avanzo, dirigida por el oído y por el olfato, y por la voluntad férrea.

Tras una puerta entreabierta, veo una habitación y una cama. Y una anciana sin piernas me mira entristecida, mientras su compañera sin brazos niega con la cabeza. Sigo caminando, y dejo atrás las luces neón y el sexo que suenan desde otro cuarto.

Trato de correr y las piernas avanzan lento. Desesperadamente lento. Pero avanzo y llego.

Y encuentro la fuente del agua. Una tubería transparente filtra un líquido espeso y amarillento, lo separa y luego lo combina con un flujo de agua pura; un filtro inútil, perverso. Agua contaminada.

Y yo sé que debo ir más allá, más allá del agua. Donde nacen ambas corrientes, la limpia y la turbia. Y eso está en lo subterráneo.

Luz (poesía)


Ojos abiertos,
ojos cerrados,
no importa.
Yo sólo veo una escena,
la misma siempre,
y siento clara
una llamada.

Y sueño que puedo soñar
que camino en calles ajenas,
que atravieso una plaza
bañada de luz;
y el vestido que nunca tuve
roza las bardas
y las esquinas,
y deja mi aroma
en los rincones
donde pasarás tú.

Y veo en aquella esquina
lo que me espera:
edificios donde no he estado,
un café nunca tomado,
y tú.

Y sueño que puedo
olvidarme de esto.

Sueño que quiero
porque no quiero:
me gusta ser luz.

Sólo que ahora, silencio,
belleza;
silencio en mi cabeza.

Volverá mi alma
en la madrugada
o en el alba,
es una promesa.

Y soñaré con la nada
y soñaré con la luz.

golden grass pasto

Imagen: Photl.com

Encuentro en Cuernavaca (sueño invitado)


Les comparto un sueño-encuentro, cortesía de mi hermana:

Recuerdo que la última vez que te vi, ambas despiertas, fue antes de una catástrofe provocada por mí misma; han pasado tres meses y ayer noche te vi de nuevo, pero en el plano astral.

Hablamos y me dijiste: “Yo paso por ustedes y nos vamos a Cuerna”, y te conteste que sería magnífico, que allá podría enseñar a Diego a nadar. Después de eso, sentía mucho estrés pues no estaría lista a tiempo ni con las cosas que pensaba llevarme al viaje.

Pero finalmente llegamos: el lugar lindo, abierto, tranquilo, verde… Diego, tú y yo.

¡Creo que ya te extraño mucho! Gracias por visitarme en mi sueño.

(Ohh, I miss you too).

http://instagram.com/p/Wp-tDWvem3/

El tiempo absoluto y la línea directa (sueño)


Sueño, realidades…

Avatar de Carla Paola ReyesBLOG SALTO AL REVERSO

Hace poco que volvieron mis sueños, después de una larga sequía. Entonces, pesadillas de muerte; entonces, persecuciones de asesinos; y yo, ocultándome para proteger mi vida. Todo eso.

Pero lo que pasó anoche… Tengo que obligarme a ponerlo en palabras porque pienso que es importante, esencial. Creo que entendí un mensaje superior sobre cómo funciona esto: la vida, la muerte, el mundo.

Dormía, en un sopor profundo. Quizás esto podría ser atribuible al delirio de la enfermedad, pero nada de esto lo he inventado. Soñaba. Y advierto que las imágenes son lo de menos: lo importante es el sentimiento.

Subía las escaleras hacia un lugar lleno de seres, lleno de cosas. Un supermercado, podrían llamarlo. Pero no.

En lugar de gente, había espíritus. No eran personas de carne y hueso. Había seres que eran muerte y uno de ellos me hablaba directamente. Su rostro tomó la forma de una calavera, para que…

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