La caída (sueño invitado)


Les comparto el sueño reciente de una amiga escritora, andreascorbutti (lean su blog en andreascorbutti.wordpress.com):

Esto fue un sueño o un fragmento, no lo sé, que se tornó en pesadilla cuando desperté.

Estoy con mi hijo pequeño de dos años en el campo, hace un buen día soleado, cielo azul claro, respiro tranquilidad, silencio, un día estupendo, una profunda quietud. A mi alrededor, una gran explanada; el suelo, una fina tierra de secano; cerca nuestro, unos hierbajos altos.

Me doy cuenta de que mi hijo no está a mi lado, va corriendo hacia los hierbajos. Me da miedo que encuentre arañas, pero disfruto lo contento que va. Entonces, me percato de que tras los hierbajos hay un cortado en el suelo; parece un precipicio. Me asusto, lo llamo. Se detiene. Voltea su cabecita, sonríe y sigue corriendo. Yo corro tras de él, lo llamo gritando: «José, nooooooooo». Él no se detiene, cree que estábamos jugando. Se ríe a carcajadas.

Cuando estoy a punto de agarrarlo, mis manos van mucho mas por delante que mis pies, caigo al suelo, veo el vacío: mi hijo esta cayendo por el vacío. Me mira; está cayendo y se aleja yendo hacia abajo.

Entonces, me incorporo. Estirando mis brazos por sobre mi cabeza, junto las palmas de las manos y me lanzo de cabeza por el precipicio. Voy tras él, la pared de la montaña pasa a gran velocidad ante mis ojos, lo estoy alcanzando, tengo que ser precisa, tener puntería, si lo adelanto mientras caigo ya no podré cogerlo. Mi cuerpo pesa más que el suyo, no sé qué distancia nos separa. Siento que floto, pero voy muy rápido.

Veo que lo estoy alcanzando y llego, lo abrazo. ¡Dios, cómo lo amo! ¡Lo tengo en mis brazos! ¡Lo tengo! Pero el suelo se aproxima ¿Qué hago? El hacer cálculos me desanima y tiempo no tengo, concluyo que cuando falten un par de metros para llegar al suelo, lo lanzaré con todas mis fuerzas hacia arriba y le restaré velocidad a su caída y si cae sobre mí, amortiguará. No tengo tiempo para razonar. Con todas mis fuerzas, lo lanzo. He impactado, he sentido un crujido dentro de mí. No puedo respirar, me asfixio, no me puedo mover, no veo, no oigo, me pierdo, siento impotencia. Mi hijo se mueve encima de mi, necesita ayuda, nadie sabe que estamos ahí.

Entonces despierto.

Y cuando desperté no podía moverme. Pero mi hijo estaba sano y salvo en su cuna. Me dolía todo el cuerpo, y tuve que hacer un gran esfuerzo para conseguir respirar.

Sobre andreascorbutti y los sueños:

Me encanta dormir para ver que sueño. Siento que tengo varias vidas: una, la que vivo, y otras, las que sueño. Cuando abro los ojos, sé que he soñado y conforme voy cogiendo presencia de ánimo voy olvidando el sueño, hasta que soy persona y entonces me doy cuenta de que ya no me acuerdo. Por suerte, algunas veces no lo olvido.

 

En un castillo, la muerte (sueño)


(Por fin, un sueño…)

Estaba dentro de un castillo. Era hora de irme.

Caminé hacia la salida que custodiaban dos guardias. Por un momento temí que no me dejaran salir, pero descruzaron sus espadas y me abrieron paso a través de la reja blanca.

Salí a una explanada. Había una pequeña fuente frente a mí, me detuve a beber y un caballero, vestido con jubón y mallas, se acercó y bebió también.

Dio dos pasos e inmediatamente lo vi caer. Desenvainó su espada —que más que espada era un estilete, largo y afilado— como preparándose para el ataque, pero no había tal ataque: el veneno en el agua era lo que lo había matado.

Ya no se levantó.

Y entonces yo también caí al suelo, mareada, golpeada por un sopor irresistible. Pensé en el agua y el veneno. Y esperé la muerte.

Había mucha gente en la explanada, pero nadie se detuvo a ayudarnos.

Me quedé mirando lo que había ante mis ojos, al ras del suelo. Unos metros más adelante había un balcón, y más allá de él debía haber una imponente cascada, que yo sólo adivinaba debido al sonido y a las millones de gotas que rebotaban en forma de rocío.

Y encima de nosotros, varios arcos delgados de madera formaban una especie de techo, con verdes enredaderas rodeándolos. Y más allá, había un arco en el que la presión del agua hacía parecer que la cascada corría hacia arriba.

Me quedé arrobada ante la belleza del lugar. Y continué esperando la muerte. Y al fin, razoné que no llegaría.

Así que me levanté con dificultad y caminé hacia dónde había caído el caballero. Estaba junto a una estatua que representaba a un ángel, esculpido en piedra negra.

Me arrodillé, tomé el estilete que había quedado en el suelo y sin titubeos lo clavé en mi estómago. El dolor se mezcló con la falta de aire mientras sentía el metal penetrar mi cuerpo, con una sensación de alivio profundo, incluso de disfrute. Dejé escapar un poco más de aire y el arma penetró hasta la empuñadura.

Pero no morí.

Y me pareció que el arma podía quedarse ahí, entre mis huesos y mi carne, y permanecer ahí todo el tiempo que yo viva. Y así lo ha hecho, parece.

Imagen: Jerryk50 en Wikipedia

Imagen: Jerryk50 en Wikipedia

#muerte (sueño)


Logré retener apenas un fragmento de sueño:

Una alarma lejana sonaba durante lo que me parecieron horas.
Yo veía la palabra «muerte» escrita en todos lados,
con hastags y todo,
en las paredes de mi mente:
#muerte #muerte @muerte.
Y entonces sentí que un avión se estrellaba contra el suelo,
y yo iba en él.
#muerte @muerte #muerte.

Y al día siguiente, una enorme mariposa negra posada frente a mi puerta.

Foto por bsabarnowl on Flickr bajo una Creative Commons license.

Foto por bsabarnowl on Flickr bajo una Creative Commons license.

Sueño, hazme dueña (poesía)


Sueño, ven por mí.
Piérdeme.
Llévame a ella, la tierra,
donde el que me ame me desaparezca
en las mantas de una cama estrecha,
en el calor de un deseo esquivo.

Sueño, alcánzame
en la cansada carrera
que pierdo, de siempre,
al terminar el día.

Vigilia, suéltame.

Acostumbrada a no sentir caricias,
ni siquiera roces y menos palabras,
ahora que se acerca una luz en llama,
me enciende, me incendia,
me extraña y me despedaza.

Sueño, derrótame.
Condúceme a su almohada
para rendir mi cuerpo
a la otra soledad que acompaña
mi desvelo a las mismas horas,
mi despertar apenas al alba.

Vigilia, márchate.

Sueño, llévame a ella, la tierra.
Sueño, tómame,
y de él hazme dueña.

sueño dormir mujer

Foto: Photl.com

Dos mil ángeles y el mío (sueño)


Me miro en el espejo por séptima vez en la mañana:
mi cabello se tiñe del color de mis ojos ahora oscuros,
más pálida hoy que ayer.
Nada detrás, nada delante.

La jaula de plata me lleva al subsuelo.
¿Nadie?

Siguiendo mis pasos, él:
torso desnudo, porte altivo, rebelde,
alas enormes azul celeste,
ojos fulgurantes en la bruma,
bello.

Camina invisiblemente silencioso tras de mí,
mira fijamente.
Me detengo – se detiene.
Busco a mi amante;
me escucha mi amante.
Sigo, sigo.
Un abismo se abre a mis pies
mientras prendo un cigarrillo.
Lo apago en él para apaciguarlo.
Se cierra. Camino.

—Memoria imperecedera,
recuerdos que no mueren—. Sigue leyendo →

Muerte, muerte, muerte (sueños)


¡Oh, mi mente se empeña en soñar con muerte! Tres sueños: La muerte de alguien más, la mía y la provocada por mí.

I

A esa señora se le habían muerto sus dos hijos y su esposo el mismo día. Otros voluntarios y yo colocábamos una antorcha en su memoria, tan alta que quemaba las copas de los árboles. Subí la escalera desde el jardín y ahí la encontré: la señora iba enlutada de pies a cabeza y acompañada de su padre. Era alta y tenía el cabello negro y corto, su rostro expresaba dolor, pero también un gran temple.

Yo caí a sus pies, llorando por ella, llorando lo que no lloraba ella.

—¿Por qué lloras? —me preguntó el señor del cabello completamente blanco.

—Porque los mataron a los tres, el mismo día.

—¡Hijos de puta! —exclamó el hombre, y yo supe que se refería a los asesinos, los terroristas.

Ella no dijo nada.

II

Que iban a matarme. Estaba condenada a muerte. Era la forma en que más temía morir (la segunda era Sigue leyendo →

Never mind (sueño)


bailarina ballet giro

Foto: Photl.com

Practicaba mis giros una y otra vez. Y en medio de la oscuridad, no veía nada. Pero escuchaba una frase:

«Never mind what happened to you. You have to dance».

Una y otra vez:

«You have to dance».

«You have to dance».

Y no sólo hablaba del ballet, era la vida.

Bailar la vida.